16 de noviembre de 2013
Ese día no se me va a olvidar, tal vez porque recuerdo muchas fechas sin importancia, pero esta no lo era. Fue sábado.
Seguía en el trabajo y platiqué con ella por Messenger, recuerdo que me sentía mal, siempre he sido muy llorón con los dolores de cabeza. Me dijo que fuera a casa a descansar, yo siempre salía a la 1 de la tarde pero por detalles me quedé en oficina hasta las tres y cuarto, cerré la laptop y decidí salir de ahí. Tenía que atravesar el Zócalo en el cual estaba la Feria Internacional del Libro, un evento que me gustaba porque distraía mi mente al leer la contraportada de los libros que me llamaban la atención.
Avancé entre los pasillos y la vi, me miró con cara de sorpresa, ¡vaya que lo era!, en cuatro años de relación jamás habíamos coincidido en un lugar, era prácticamente imposible encontrarla en la calle o algún lugar sin haberlo acordado antes.
En una ocasión platicando precisamente de si la encontraba en la calle con algún amigo o amiga qué haría, me contestó: los dejo a ellos y me voy contigo, fue algo que me halagó y sonreí. No creí que eso fuese a pasar.
Ese sábado iba con un amigo, de quién se haría novia al terminar nuestra relación, me extrañó verla y quise saludarla de beso como siempre, solo que volteó el rostro y nada más me permitió darle un beso en la mejilla, eso obviamente me pareció raro. Le platiqué sobre la vez que ella me dijo que dejaría a quien la acompañara y se iría conmigo, reviró con un no me acuerdo que haya dicho eso, además no puedo irme contigo porque vengo con él.
Acepté ese desaire y quise despedirme de beso a lo cual ella contestó: ¿Qué quieres demostrar? Es más no quiero verte ya me hiciste enojar.
Puede sonar dramático pero sabía que la relación había terminado, estaba tan seguro de eso que al día siguiente se confirmó.
Ese día la única chica que he amado me rompió el corazón.
Y aquí sigo, seis años después aún duele. Hay una canción que dice: mi sangre aún se altera cuando me hablan de ti.
Se preguntarán si he tenido pareja, desde esa fecha ha sido difícil, dejó los estándares muy altos respecto a lo que busco en una mujer.
Sé que si la vuelvo a ver mi corazón se va a acelerar, voy a sudar frío y se me va a secar la boca. Es un dolor que llevo en silencio y que a pesar del tiempo, duele como si hubiera sido ayer.
La última vez que la vi fue en septiembre del 2015.
Comentarios
Publicar un comentario