Que tengas suertecita...


Has vuelto a alborotar sentimientos que ha se estaban asentando, no en el olvido sino en la cotidianidad de tu ausencia.

Cada punto en la plática he de reconocer mis fallas y mi falta de percepción al no darme cuenta de ello, ojala y en su momento hubieran salido. Sé que no me porté muy bien en está última conversación y quiero disculparme, tal vez la impotencia de no poder hacer nada y un enojo que estaba aletargado fueron el motivo de palabras y razonamientos vagos.

Me alegro que no hayas perdido esa sonrisa y que hagas cosas nuevas, he de confesar que me hubiera gustado estar para realizarlas contigo.

En la relación tuviste detalles muy padres conmigo y me diste prioridad a tu modo, aunque no lo supe ver, quisiera poder abrazarte y sacar las ganas de decirte y que me digas tantas cosas, de ser yo el que te cuide, de ser yo el único, de ser menos aburrido y más dinámico, de que tú seas la impulsora de locuras, ahora solo queda en eso, tal vez más adelante nos veamos como amigos y ya superando esto que siento podamos llevar una buena relación.

Me voy orgulloso de saber que tuve una novia muy guapa, responsable e inteligente, con una simpatía enorme y que tuve la fortuna de ser el primero en tocar sus labios y su corazón.



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